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Zootopia y la moraleja

Una fábula puede ser considerada como una narración breve protagonizada por humanos o animales parlantes, cuya finalidad es dar una moraleja al final de la narración, que sirve de conclusión que justifica los hechos de su historia. Eso es en el fondo Zootopia, (como muchas de las películas de Disney) una fábula, aunque en esta ocasión hay una variante, la moraleja viene primero y la historia después.


Para ser claro, la historia inicia con la narración de su moraleja. La cual se basa en una apuesta a la libertad y la diversidad: cualquier animal puede ser lo que desee sin consideraciones por su especie; por otra parte, todos los animales pueden convivir en armonía a pesar de los antecedentes históricos e incluso biológicos. Tema que será en general tratado y repetido no sólo en la duración esta película, sino en la mayor parte de la filmografía de Disney, aunque en esta ocasión con un enfoque sobre el racismo o más bien el “especismo”. Y con un toque crítico que hace que esa moraleja tan presumida al inicio de la película pierda el sentido a la mitad, al ser una idea más fundada en un sueño que en la realidad.

Disney no es ajeno en los conflictos entre especies, como en Tarzán entre simios y humanos. La primera pregunta a considerar es, ¿si en verdad se necesitaba una historia así? El enfoque redunda con otros personajes tan recientes como Ralph, sujeto que por ser villano en su videojuego es subestimado y rechazado por sus iguales al ocupar un rol que no eligió y además que es necesario para el desarrollo del juego. Tan similar a Judy Hoops, una coneja que vivirá su sueño de ser oficial de policía, pero tendrá que enfrentarse a un mal ambiente laboral que apremia a los mamíferos grandes, donde no se espera que un conejo pueda ocuparse de un trabajo así, sólo que en caso de la coneja, ella es idealista y consiente que sus ideas no son irreales, sólo no están aplicadas a su entorno.  


La diferencia parte en que en Zootopia no se trata de un conflicto entre rivales, sino algo que resulta homogéneo en su diversidad, entre animales, es decir entre similares que se ven unidos por una comunidad general: el temor de la película no son acciones malvadas sino los prejuicios, no hay violencia entre grupos; tan presente en Tarzán, por ejemplo, donde los humanos asesinan y capturan simios. Cuando hay una tragedia no es cuando Hops se da cuenta que hay violencia entre carnívoros y herbívoros, el clímax llega cuando se da cuenta que muchas de sus acciones se guiaron en la completa ignorancia. Ello será lo que haga diferente a Zootopia frente a otras películas de Disney.

También se trata de una obra un tanto reiterativa con su moraleja, a veces sin tener justificación con la trama y los hechos presentados. Lo interesante es ver cómo aquella moraleja se refuerza o se debilita a lo largo de las acciones de la película, se muestran situaciones tan ambiguas que el mensaje sólo puede aplicar forzosamente, donde cae en el ridículo o pasa a estar equivocado, claro que al final esa moraleja será correcta, pero no se muestra como una norma universal.


De lo que dudo es de su efectividad, esto lo veo cuando la comparo con con obras similares, como Ernest et Celestine. Ambas hablan de dejar el prejuicio a un lado y actuar libremente, el caso es que en Ernesto y Celestina se puede ver cómo la sociedad de los osos y la de los ratones funcionan mutuamente, una depende de la existencia de la otra, se puede concluir, sin ninguna mención diegética, que el perjuicio no sólo afecta la convivencia de ambos grupos, sino que los daña por separado. En Zootopia habitan diversos animales que se dividen entre herbívoros y depredadores, mas no hay ningún detalle que haga ver una necesidad entre ambos grupos o algún un dato capaz de mostrar que el prejuicio que los separa es absurdo en cuestiones utilitarias. Hay un desprecio mutuo, pero no se logra mostrar que existe un daño por esa actitud ante el prójimo. La escena de la paletería lo demuestra, los animales están habituados a actuar en manadas uniformes, los elefantes necesitan helados grandes y los roedores edificios pequeños y no está mal, pues se muestra una industria se adapta a cualidades muy específicas y diferentes de cada especie. Lo más lógico sería que hubiera policías conejos y zorros para lugares donde sólo hay bestias agrestes, escurridizas y capaces de esconderse en lugares pequeños. Es difícil hacer una comparación entre humanos y animales en un tema como lo es la discriminación, porque una gacela y una tortuga no tienen las mismas capacidades en condiciones iguales, un niño asiático y uno americano que crecen en el mismo entorno en general son similares, no hay diferencias drásticas.

Otro tema a considerar es el antagonista. En Ernest et Celestine no hay un villano, no lo necesita, pues el mensaje está enfocado en las ideas, en aquellos sesgos que al final sólo complican las cosas, no es que un malvado modifique los hechos para hacer que toda una población se deje guiar por el temor hacía el otro, es que el prejuicio está integrado a la cultura. Zootopia tiene un villano que promueve ciertas ideas y causa ciertos hechos para que todos se dejen llevar por el especismo, es acertado en una parte, pues habla de un mal presente: la posverdad. Sin embargo, al tratarse de un tema así de real, qué sentido hay de culpar a un único villano cuando el prejuicio se lleva en la cultura, cuando la culpa la tiene toda una población. Y no es que la información dañina no es algo que carezca de aporte a los prejuicios, pero le quita peso a una situación que en primer lugar la obra intentó tomar por su cara más compleja.


Me hubiera gustado que el filme se guiará por el otro camino que estuvo ahí por un momento, sin embargo se dejó casi de inmediato. Se trata de la vida adulta que afronta Judy al mudarse a Zootopia para cumplir su sueño, me pareció un gran retrato, cuando un joven adulto recibe un golpe de realidad. Se muestra a Judy sufriendo porque idealiza su sueño, por los prejuicios de su especie, por no tener experiencia, por estar sola en la ciudad, por mantener un sueño que ni siquiera su familia apoya, por no tener buena comida tras un mal día, por vecinos sin empatía, porque ser la mejor en sus estudios no le ayudó, en general por una multitud de situaciones que ella tenía previstas y aun así la superaron. Si se hubieran sumado con el enfoque de la discriminación me parece hubiera sumado mucho. Así ese cliché de seguir los sueños sin importar tus limitaciones ocuparía un nuevo peso, uno que por fin da evidencia que no sólo bastan las buenas intenciones y la disposición, ya que hay un mundo que lo evitará sin ser necesariamente malvado, casi como lo que intentó hacer Monsters University con un paso más adelante.

Al fin y al cabo, son las obras que hablan de la vida, y no las que intentan imponer una moraleja ―aunque noble―, las que terminan por llegar al público. Zootopia tomó el mensaje que obviamente tendría más atención y que está más acorde a la época de su estreno, el más necesario, lo que no sé es si se llevó por el camino adecuado.

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